Santiago del Estero, la tierra de René

Vengo a la tierra de René

Moukarzel, el de Frías.

Sanador de enfermos

adalid de sueños.

De muerte

en la estaca irracional.

La sal de tus salinas fue la excusa 

de un tal teniente Alsina

de infame cobardía.

 

Vengo a Santiago

del Estero

a comer las alcachofas

de su madre. Como antes.

Con humildad hago silencio

en mis palabras

por el hijo

desnudo

en el patio de la cárcel

y desato las sogas de sus manos.

 

Yo sé que Santiago llora

cada julio

el agua helada del suplicio.

Yo sé

que les vino un Cristo 

en cruz

sobre la tierra

en la noche helada.


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