El cura transgresor

 

Siempre alejado de templos, como si ocurriera un cataclismo si traspusiera el umbral de una iglesia, entramos un par de veces por bautismos, o misas de homenaje, cosas por el estilo. Y confieso que jamás hice la señal de la cruz, ni balbuceé el Padre Nuestro y ni por asomo el resto de las letras religiosas. Eso no me hizo un ateo empedernido, ni un odioso de la religión, ni un enemigo de los curas. Al margen de eso, una vez entramos para el bautismo de la niña Flor, ya con años suficientes como para estar en la escuela, tardío el bautismo, con padres juntados, sin libreta de casamiento, sin reuniones previas de catecismo y esas cosas, el cura abrió la iglesia y fue el bautismo y la hija quedó en manos de dios, ligó un padrino, una madrina, una fiestita de yapa, y regalos. Nos llamó la atención el cura, su disponibilidad, su manera campechana de ser, su dejar de lado los mandamientos sagrados de un bautismo ni pedir nada a cambio. Después supimos que había sido recientemente trasladado, que además de la curia emprendía trabajos comunitarios, o cooperativos, cosas así, fue llevado a otras parroquias, y es posible que aun esté por ahí, en cualquiera, eso poco importa. Fue una sorpresa saber que el cura frecuentaba un lugar cercano a nuestra casa, y por la proximidad tuvimos posibilidad de charlar, hasta de compartir alguna comida, charlas de anécdotas con mucho humor, impensadas desde la figura de un sacerdote. Hasta que las habladurías se convirtieron en realidad, y el cura llegó una tarde con su novia, y llegaron los padres de la muchacha, y todo transcurrió como si nada pasara. Es posible que eso haya sido uno de los motivos de sus frecuentes traslados, lo cierto es que él siguió (y seguirá) dando misas, usando la sotana, aunque las veces que siguió viniendo era un tipo más, que ni siquiera se ocultaba, o se caracterizaba con disfraces, lo hacía a la vista de todos y por supuesto simpatizamos de inmediato con él, aun con las diferencias naturales en lo político o ideológico que poco importa frente a tamaña actitud de desafío a las normas consagradas. Cualquiera diría que una acción así le costaría el puesto de sacerdote y sin embargo, en apariencia, todo sigue como entonces y ojalá podamos volvernos a ver para charlar puntualmente de este tema que seguramente es mucho más frecuente de lo que uno cree o le hacen creer.

O de otros tantos temas con quién parecería estar cerca del Papa, es posible que se relacione con el Tucho y un tema rondaría sobre los curas como Opción por los Pobres, allí también está el ex rector del San Buenaventura (Eduardo de La Serna), hablar de los curas villeros, del Puijané, de Angelelli. Sí, no perderemos la ocasión si volvemos a verlo de invitarlo a una comida, de charlar largo y tendido porque nos quedaron cosas en el tintero. Lo que sí sabemos es que estuvo muy enfermo, que lo vimos desmejorado, aunque sabemos que ya se ha recuperado y vuelto a las andadas. Sería bueno tomar un contacto para acercarnos al cura, que sin duda es uno de esos personajes de novela, del que apenas si sabemos algunos párrafos, es de imaginar la larga historia de este hombre que ha desafiado a ojos vista los preceptos inútiles o contraproducentes de una institución que está en constante relación con la gente.

 

 

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