El viejo Nicky

Este es un personaje referente en nuestra vida, a pesar de haberlo tratado muy poco, solo verlo desde cerca, compartir su palabra siempre clara, sus conceptos, ese aire distante, reconcentrado y sereno, lo estoy viendo en la cama rinconera junto a la ventana, frente a la puerta de la primera celda del ala derecha del pabellón once de la penitenciaria. Era uno de los más grandes de nosotros, no por nada lo llamábamos el Viejo Nicky. Recuerdo que había sido detenido con varios compañeros, posiblemente con Eduardo, con el Cabezón, con el cuñado de Marquitos (Lagos era el apellido). Poco importa. Creo saber que ya había estado en la cárcel en la dictadura de Lanusse, o sea que era un cuadro político militar, una persona respetada por todos, que no se prestaba a juegos o chistes irrelevantes. Su pose es inolvidable. Más bien pequeño de cuerpo, sin ser un alfeñique, ni esmirriado, un cuerpo chico de músculos trabajados, con su infaltable pipa que le daba ese aire intelectual, distante que es su marca en el recuerdo. Otro elemento distintivo era su mate porongo ovalado, oscuro, mate que él solo servía, a su modo, casi una ceremonia, un privilegio ir a compartir uno de esos mates cebados por las manos del Viejo Nicky. Da risa, tendría treinta y cinco años, acaso un par más.

Y él fue una de las víctimas propiciatorias de los infames genocidas, él es uno de los héroes de la Penitenciaria que una noche los esbirros lo fueron a buscar a esa celda, en esa cama, lo amordazaron, lo sacaron de la cárcel y apareció muerto en los siniestros intentos de fuga. Mucho dolor, muchísimo, aunque uno preveía tal suerte, aunque quién sabe, no todos los supuestos marcados sufrieron esa infamia.

Años después pude hablar con uno de sus hijos, que me sorprendió por su altura, quien me comentó que su otro hermano, no sé si menor o mayor era el más parecido físicamente a su padre. Este muchacho, este hombre es hoy uno de los abogados de la democracia, uno de aquellos que mantiene viva la memoria de su padre y de todos los asesinados por los genocidas de la dictadura militar.

 

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