Podría hablar horas y horas de recuerdos y anécdotas con la
Mati, desde el compartir el tiempo de cárcel en la penitenciaria de Córdoba, en
aquel fatídico 76 de asesinatos y golpizas, ella pariendo en condiciones
infrahumanas, que la templó para siempre, y luego volver a la vida en libertad,
compartir una militancia juvenil, con conceptos inapelables, batallar contra lo
viejo y militar mientras la Mati se expandía y se multiplicaba como médica,
madre, militante, mujer integra que da todas las batallas, que lucha por un
mundo mejor y está alerta a las necesidades de cada uno que la rodea, y siempre
estará del lado que entendemos el lado justo de la vida.
Por eso la Mati llega a esta instancia y da esta nueva
batalla y la ganará como siempre porque es una leona imbatible, es lo que se
dice una mujer referencia para todos, un referente, siempre con la palabra
certera, con las pifias, enmiendas del que siempre está haciendo por el otro, y
vuelve a empezar, porque ella, como tantos otros sabemos, su mirada del mundo
soñado no la cambiará nada ni nadie, ella seguirá dando todas las luchas, las
grandes y las chicas, las posibles y las imposibles, al lado de su pueblo, con
esa fuerza arrolladora, con esos conceptos claros, con esa alegría de vivir que
no perdió ni aun en el sinnúmero de golpes que ha tenido que soportar a lo
largo de la vida.
Yo no puedo decir mucho más, es que la quiero tanto, la
admiro, sé que es la amiga y la compañera que acudirá siempre, que dejará todo
de sí por el otro, como lo hizo en la maternidad, en el consultorio, en la
reunión con los compañeros ex presos y ahora como antes en una institución que
debe saber que tiene a una guardiana implacable que estará siempre para
garantizar la vida, los derechos, la salud, los sueños de un pueblo.
Esa es la Matilde, esa es mi Mati, referente insustituible,
una persona de bien que está dejando una huella imborrable, bella, en la
historia de nuestra ciudad.
Ella sabe que no exagero en sus cualidades humanas: sabe
cómo la queremos, cómo se ha hecho querer por tantos.
Mati, te quiero mucho.
Desde aquel homenaje en el Concejo Deliberante, el
reconocimiento a ella con ese premio importante, ya la vimos un tanto cansada,
aunque pudiera disimular su estado. Un par de veces más la vimos, ya no pudo
seguir el ritmo de una marcha en la calle y es posible que se alejó de su tarea
en un organismo de salud.
No nos sorprendió la noticia. Solo que se clavó el dolor y
ahí quedará, restañándose de a poco porque uno la siente viva, ahí, con todos,
es el desenlace que nos espera, es cierto, pero no queremos que se vayan los
seres imprescindibles de la vida.

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