Walter

 

 



Si hay para contar de este hermano…, ese que, desde chico, un niño, se le plantó al padre, le tomó el lado bueno, el humor, se le reía en la cara mientras que a nosotros nos manejaba con severidad, a los silbidos, cómo no recordar el chiflido que implicaba salir corriendo, al pie, y aguardar el sermón, la reprimenda, que de ahí no pasaba. Pero el Bebe se le reía, le hacía un chiste, le arrancaba al viejo una sonrisa, ¡el viejo!, tendría cuarenta, un muchacho grande, pero para los chicos ya era un viejo, y esto lo estoy contando cuando ya pasé los setenta, edad a la que no pudo llegar nuestro padre, que se fue a los sesenta y cinco, murió el 15 de abril del 90, no había cumplido los sesenta y cinco y el Sere (apócope de sorete), inquieto, sonriente, que no se llevó ninguna materia, no por traga sino por inteligente, decía que por prestar atención en clase, un jugador de futbol mejor, un tanto más hábil que nosotros, el tipo que a poco andar tomó la guitarra y se le animó a los temas más complejos, que allá formó el dúo  Acuarius con Raúl, Maderita, los temas del momento, mientras entró a la universidad y en poco tiempo con el título bajo el brazo ya fue contador bancario, referente en el banco del cooperativismo y luego se fue hacia la patria puntana y allí vino toda su historia de crecimiento económico, social, y su actuación en el ámbito de la política.

Vamos rápido, por eso hay que volver al pibe del secundario, ya como estudiante universitario empezó a trabajar en la oficina de la Terminal, les enseñaba a los pibes Dadone las tareas del primario o secundario, ya se perfilaba como un eficiente profesional y luego el flamante universitario, con sus novias, sus borracheras que le costó un surtidor de nafta del ACA, sus encuentros de futbol con amigos, sus guitarreadas.  Estuvo acompañando la cárcel son sus cartas. Algunas visitas, el más chico de los varones, el descontracturado, el mimado de la madre, el más amigo de todos.  Pero lo tomamos del 82 en adelante, cuando pudimos compartir más de cerca la vida, los vaivenes de esos años, hasta que allá por el ochenta y ocho, calculamos, partió para San Luis y vinieron otras historias. Visitas esporádicas, algunas cartas, algunos encuentros claro que la mujer elegida para compartir la vida generó desencuentros con casi todos y entonces se generó un distanciamiento natural, aunque no sería justo culpar todo a ella, porque de algún modo fue la mujer elegida y fue aceptado por el Bebe. Quizás ya allá lejos podríamos advertir algún comportamiento que advirtiera la hecatombe que se vendría, pero es diario lunesco, no vale la pena.  Sí advertimos cómo se posiciona una persona en la vida, cuando de ser el contador gerente de una multinacional, un año fue el mejor empleado del año y fue elegido como el mejor compañero por los trabajadores. Ese dato, dimensionado, analizado, habla de la grandeza de ese tipo, jodón, cantor y guitarrero, responsable, inteligente, primero en todo para el trabajo, para el futbol, el asado y la guitarreada. Cómo no va a ser querido por unos y por otros, aunque los hermanos,  en la familia fuimos sintiendo como una distancia que se hizo más honda, con habladurías, desagrados, esas cosas que con todo no podrían sacarlo del pedestal de mejor hermano, o del más querido, y tal vez por obcecado siempre lo defendí, tal vez aduciendo envidia del resto de los hermanos, aunque ya se iban perfilando comportamientos que uno nos los veía como no se ven la cosas cuando uno está obnubilado porque la admiración y el respeto que sentía por él lo disculpaba de todo o solo podría adjudicarle buenas acciones.

Hubo fiesta de quince para sus hijas, con glamour, hubo crecimiento económico, pudimos apreciar la valía del lugar de trabajo, una avanzada en materia de impresiones gráficas y asistimos con estupor al intempestivo cese  de sus funciones, con el argumento de una renovación total del plantel de conducción y como gerente comercial quedó al margen, fue gratamente indemnizado y supuestamente iniciaría una nueva vida, una lluvia de ofertas de empresas del ramo o parecida, pues el conocimiento de su eficiencia habría trascendido en la comarca comercial e industrial de una provincia con promociones industriales atractivas al mundo. Y quedó ahí, cerca del teléfono, a la espera de ese llamado que nunca llegó. Y entonces los problemas se acrecentaron, la exigencia de un buen vivir, de conservar el estatus social, de los hijos en colegio con ciertos costos, mantener ese nivel sin trabajo, o comiéndose la indemnización, fue un intento comercial fallido, una exigencia de la consorte de acudir al amigo político, a que le introdujera en ese espacio que siempre no lo quiso, no quiso entrar ahí, pero las necesidades tienen su herejía y entonces hubo un conchabo de estadística, o controles en el gobierno de la mano del amigo ministro, hasta que ese ministro fue gobernador y él Bebe pasó a ser una especie de mano derecha, ocupando varias carteras simultáneas y todo iba viento en popa, ya entrábamos en la gloria, aunque hubo chisporroteos y cortocircuitos porque no se alcanzó a invitar o no se quiso invitar a los hermanos y familia a la asunción de un cargo jamás imaginado para un miembro de la familia. De esa estofa se acumularon varias acciones, mientras el Walter crecía en la consideración, inauguraba obras emblemáticas, viajaba por el mundo, salía en los diarios como un ministro eficiente, con alabanzas y críticas, ya para nosotros como inalcanzable, casi se cortó por completo las visitas hacia allá, él venía de tanto en tanto pero la distancia se manifestaba, a lo mejor por cuestiones menores, políticas, miradas dispares sobre una realidad que era enfervorizada, por los hermanos patrones de la provincia, con habladurías y obras que no vienen ahora al caso tratar, pero que al menos ponía en boca de todos el fenómeno puntano. De lo que sí uno está seguro, que ponemos la mano en el fuego, que ese hermano jamás se quedó con algo que no fuera suyo, como que jamás traicionó o engañó a su mujer, cuando por su cargo, su accionar, su prestigio podría pensarse que tenía al alcance de las manos placeres, gustos o posesiones no asequibles al común de los mortales.  Cuatriciclos, auto de alta gama, una finca de fin de semana con todos lo chiches en la zona más turística y preciada de las serranías puntanas. Sin duda, el buen vestir, por su cargo, su accionar cotidiano hasta que llegó la renuncia, o el pedido de renuncia, se acabó el idilio, supuestamente venían otros tiempos políticos y se necesitaban otros perfiles, pero que hasta el final de la gestión conservaría todos los privilegios sin necesidad de estar en el ministerio. Desde ahí se desprende la hecatombe. Lo que vino a partir de ahí es atroz, porque es el desmoronamiento integral de un ser humano, no desde el punto de vista ético, moral, económico, sino en su condición humana, como un ser que iba perdiendo el control de la realidad, o le iban surgiendo acciones y palabras impensadas en aquel ser correcto, amable, dispuesto a todo. Contar desde aquí toda la debacle es una tarea pendiente, solo llegamos hasta acá para mostrar el recorrido de la vida de quien fue un referente moral, un ejemplo de vida, un cariño extremo, como el cariño que se tiene por un hermano y sabemos que siempre hay alguno al que se lo quiere más. Podríamos contar el viaje a Santiago del Estero, los partidos de futbol en la quinta, el robo de la gallina, el enojo de la Coca por la mujer que eligió como compañera, pero eso es parte de una historia que está contada y ya no vale la pena volver para atrás, apenas consignar algunos datos que hacen a la vida de este hermano que ya se nos fue.

 

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