Temblor y Mundial en Sierra Chica

 


Dos acontecimientos importantes
los vivimos dentro de la prisión en Sierra Chica: El temblor de Caucete en noviembre de 1977 y el Mundial de futbol, en junio del 78.




EMBLOR EN CAUCETE, SAN JUAN


A las seis de la mañana del 23 de noviembre se produjo el terremoto de 7,4 en la escala de Richter. Fueron dos minutos que tembló el país y parte del continente. Y en las sólidas paredes de Sierra Chica se sintió en extremo.

Nos sacaron a los patios porque corrían serios riesgos las estructuras; fue eso nada más.

Se lo recuerda como el terrible temblor de Caucete con sus muertos; felizmente en la cárcel no pasó nada, algunas grietas, se hizo sentir, pero corríamos riesgos de quedar atrapados debajo de esa mazmorra de siglo diecinueve.





Es largo lo que podría hablar del mundial del 78, que, aunque parezca raro, fue transmitido por altoparlantes en los patios como para que se escuchara en cada uno de los pabellones. Demás está decir que no sabíamos nada del indiecito con alambre de púas, ni que Videla quisiera congraciarse con el mundo, lavar la cara, ni que aparecían las
Madres, los periodistas extranjeros; poco y nada sabíamos de eso y pulsaba más la tensión de la camiseta, de los jugadores, estábamos pendiente de todo ello y de alguna manera disfrutamos y vivamos el mundial, lo festejamos con nuestros captores.

Fuimos uno solo en esos días de junio del 78.

Conciencia laza, manera de escapar, de sentirse en libertad cualquier cosa se puede decir, pero lo cierto es que se lo vivió con tal intensidad que uno nunca olvidará los gritos de gol que salían de las celdas cuando Kempes o quien sea, y a la hora de gritar campeón es posible que todo el establecimiento se haya unido en un solo grito.

Después, el día después continuaría como todos los días, cada cual de su lado de la reja.



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