En el podio

Con la llegada del frío, los cítricos ganan terreno y la papa vuelve a subir.”

El frío llegó a la meta tras un arduo recorrido lleno de complicaciones. Parecía que su eterno adversario no le daría lugar en el andarivel de las horas. Sin embargo, el frío se fue colando, primero por las hendijas laterales, luego cuando las sombras cubrían las ciudades y aprovechaba para avanzar, aunque fuera unos pasos, como advirtiendo que ahí estaba, rezagado, es cierto, pero que apenas encontrara un resquicio se metía de lleno y llegaría. Y llegó; atrás, muy atrás quedó su rabioso competidor, a las boqueadas, se quiso meter en territorio extraño y quedó expuesto, fue abucheado por todos ya que lo lógico era estar viendo la competencia con abrigo. Con su llegada se despertaron inquietudes dormidas que fueron aprovechadas por los cítricos quienes empezaron a ocupar los lugares casi adueñados por las cimientes de su caluroso competidor. Una polvareda naranja, verde y rosácea fue inundando el panorama y como es natural se ubicaron en los puestos más expectantes. De todos lados les llegaban saludos, alientos, la gente se arremolinaba procurando las primicias de los cítricos que, ya se sabe, vienen cargados no solo de adrenalina sino de dosis formidables de vitamina C. Y como ha ocurrido en otras estaciones de la vida, la papa, nacida en las entrañas profundas y nutricias de la tierra, se hizo lugar a los bolsazos, despertó la codicia de los aplausos y se perfiló nuevamente para subir a las alturas de lo inalcanzable, quedarse en el podio estacional como referente de la llegada triunfal del frío. Este año quiso competir su homónima, la chayota, la papa del aire trepadora como ninguna, pero le advirtieron que no se acercara al frío porque la considera sapo de otro pozo.

Papa, frío y cítricos ocuparon la portada de los diarios. Esta ecuación se reitera cada año cuando llega abril y se alborotan los ánimos. Ya se sabe que en estas lides no hay para todos. Jamás podremos encontrar en el podio un durazno veraniego. Sí, ya sabemos que con la irrupción de cámaras frigoríficas y la eterna especulación de los que siempre ganan pretenden pasar gato por liebre y nos ponen en la grilla una escuadra frutal solo para desviarnos la atención de los verdaderos competidores. Es natural en estas épocas en que pareciera que está bien todo lo que siempre estuvo mal. Algunos se empeñan en mostrarnos una realidad inexistente. Es imposible que pierdan terreno los cítricos en manos de las uvas o de los higos. Nos han llenado los ojos de hologramas que bien podemos creer que no es el frío el que llega sino una corriente benigna que atesora los rayos solares y podemos asistir a la entrega de premios en remera, en short, enarbolando una botella de coca cola.

Insistimos: llegó el frío. Quedó en el puesto superior del cuadro triunfal, al menos hasta la próxima competencia. A su lado naranjas, limones, mandarinas, pomelos y hasta los gurrumines quinotos (que nos rompen la paciencia) blandiendo su colorido ropaje solar. Y a la diestra la papa terrenal, sucia de minerales y carbohidratos, demostrando que hay una lógica implacable que no pueden alterar los focus group. 

 

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