Las grietas del muro

 

Hui con la torpe ilusión de creer que

detrás de los muros infranqueables

encontraría la belleza la paz la armonía

con el cosmos.

He llegado aquí hastiado de ellos y de mí.

Ya no hay más salvación afuera.

Estos muros impiden que vuelva

que retorne a ese mundo que me abandonó

que he abandonado

y aquí estoy con otros de mi estirpe

otros enfermos de verdad

enfermos de no saber para qué

hemos venido a esta tierra.

Por las grietas del muro se nos meten los malditos

nos quieren sacar los ojos para que no veamos más

reventar los tímpanos para que

el silencio sea un murmullo inaguantable

nos quieren arrancar la lengua para que

nunca más una palabra resplandezca.

Todo lo que pensaba encontrar

lejos de la respiración agitada de las urbes

creyendo que era el precio de la libertad

 ha sido en vano.

Más allá de los peligros que me acechan

 viene hacia mí un niño

me extiende la mano

abre sus dedos como un abanico de colores

se abren y se cierran en una pulsión vital.

Será Dios o el maldito que

me acerca la tentación de los puros, del inocente

será mi niño que vuelve a recordarme

los primeros sueños.

me toma la mano, un sacudón parturiente

y me invita a saltar el muro.

Muevo la cabeza

Saco mi mano de la suya

acaricio su cabeza

lo empujó lo saco de mí

¡alejate, alejate, todavía podés salvarte, alejate!

te infectaré con mi soledad con mi angustia

aléjate aún eres niño

aún la vida puede ofrecerte una salida

ya mi estancia aquí hizo lo suyo

embruteció mis instintos

saqueó mi esperanza.

Con mis manos abriré aún más

las grietas de los muros

para que entren todos los fantasmas todos

y nos expulsen de la faz de la tierra para siempre.


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